William Zimmermann

Una reunión 1:1 (one-on-one) es una conversación periódica, estructurada e individual entre un líder y un colaborador. A diferencia de reuniones de estado o alineaciones de equipo, existe para hablar de la persona, no solo del trabajo. Es un espacio seguro para la escucha, el feedback, el desarrollo y el seguimiento continuo.
En términos simples: es el momento en que el gestor se detiene y dice, en la práctica, “importas”.
Desde la perspectiva de la gestión moderna, la reunión 1:1 es una de las herramientas más eficaces para mejorar desempeño, engagement y retención. Esto no es solo una opinión: investigaciones recurrentes de RR. HH. y gestión (como las de Gallup, Harvard Business Review y prácticas de People Ops ampliamente adoptadas) muestran que quienes reciben atención regular y feedback claro tienden a rendir mejor y permanecer más tiempo.
La reunión 1:1 crea continuidad humana dentro de la organización. Los proyectos cambian, las prioridades cambian, pero las personas no funcionan bien en la improvisación constante.
En la práctica, ayuda a:
Un detalle importante: la reunión 1:1 no es una reunión de cobranza. Si se convierte solo en un checklist de tareas atrasadas, algo salió mal.
No existe un número mágico, pero las buenas prácticas señalan algunos patrones comunes:
Más importante que la frecuencia es la regularidad. Cancelar repetidamente una reunión 1:1 envía un mensaje silencioso pero poderoso: “esto no es prioridad”.
Una buena reunión 1:1 suele girar en torno a cuatro ejes:
Un error común es improvisar siempre. Tener preguntas recurrentes ayuda a crear comparabilidad a lo largo del tiempo y a percibir evolución (o estancamiento).
Esta duda aparece mucho, especialmente en entornos técnicos o altamente orientados a resultados.
Aquí va un punto casi filosófico: ignorar el factor humano no hace la gestión más objetiva, solo más ciega.
Los equipos no fallan solo por falta de competencia técnica, sino por ruido de comunicación, desalineación, frustración acumulada y expectativas no dichas. La reunión 1:1 es justamente el instrumento para volver visible lo invisible.
Algunos clásicos:
Estos errores no ocurren por mala intención, sino por falta de método.
Aquí es donde las herramientas marcan la diferencia.
Las hojas de cálculo funcionan… hasta cierto punto. Los blocs de notas funcionan… hasta perderse. El verdadero desafío es mantener histórico, consistencia y visibilidad del progreso a lo largo del tiempo, especialmente cuando lideras a más de una persona.
Herramientas como The 1x1 surgen exactamente para esto: ayudar a los líderes a registrar reuniones, acompañar evolución, definir acciones y mantener una visión clara de la relación con cada colaborador — sin burocracia y sin convertirse en otro sistema pesado.
La idea no es sustituir la conversación humana, sino garantizar que no se pierda.
Las reuniones 1:1 no son una moda corporativa ni un lujo de empresas grandes. Son una respuesta práctica a una realidad simple: las personas trabajan mejor cuando son escuchadas, acompañadas y tomadas en serio.
La gestión no es solo sobre procesos. Es sobre personas dentro de procesos.
Y la reunión 1:1 es el punto exacto donde esas dos cosas se encuentran.

Descubre por qué compartir la agenda antes de la 1:1 y las notas después genera alineación, compromiso y mejor seguimiento.

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